... es por ésto por lo que quiero dejar de ser Español el 90% de las veces. Por culpa de "periodistas", de gente, y de las opiniones de la gente.
No sé qué le pasa a éste país, que la gente no se para a pensar en nada. Voy a poner dos ejemplos que hace bien poco han pasado por delante de mis llorosos ojos (maldita alergia y maldita impotencia).
El primero es de hace un par de semanas. Seguro que quien más y quieen menos ha escuchado hablar de una iniciativa en el congreso para dar un apoyo formal al proyecto
Gran Simio. El segundo de ésta misma mañana. Se le ha concedido el premio Príncicpe de Asturias a la cooperación internacional a la fundación
Gates.
Las dos noticias aparecieron en medios de comunicación, pero ninguna de ellas parece haber pasado por las manos de un periodista. Parecen haber pasado más bien por las manos de panfletistas, de buscadores del impacto y de aduladores de su audiencia, a éstos últimos se les suele conocer como demagogos (sí, señoras y señores, un demagogo no es más que eso, alguien que le dice a su público lo que su público quiere oir).
Tan sólo hay que mirar por encima los periódicos para ver a qué me refiero:
En el primer caso
El Mundo titulaba algo así como que el PSOE quería dar derechos humanos a los grandes simios. En el segundo
El País titulaba que Bill y Melinda Gates eran candidatos al premio Príncipe de Asturias a la cooperación internacional. Vaya, cómo han cambiado las cosas con un par de cambios en las frases. Ya no pedimos el reconocimiento de unos derechos básicos a las poblaciones de grandes simios del planeta (como son la conservación del hábitat o la no muerte injustificada de los mismos, véase para cortarle la mano a un gorila y hacer un cenicero). Ya no le vas a conceder un premio a una fundación, si no que se lo vas a conceder nominalmente a su presidente y fundador.
Pues oiga, es que no es lo mismo. Y algún profesor suyo de facultad debe estar revolviéndose por haberle dejado obtener el título de periodismo. Y si no lo hace debería. Hasta donde yo tengo conocimiento un periodista no debe mezclar en una noticia la opinión. Para eso están los espacios de opinión. Hasta donde yo sé un periodista debe ajustarse a la realidad en el relato de los hechos.
Pero aquí no lo hacemos, para qué, aquí es mucho más cómodo darle a la gente lo que quiere, fomentar su visión del mundo, hacer que se apoltrone en su autocomplacencia, darles a leer lo que quieren y rascarles el lomo de vez en cuando. Todo eso al módico precio de 1,5€ al día. O tal vez lo que queremos es que nuestro millón de acólitos no dejen de soltar su eurito diario, en vez de ofrecerles un contenido decente.
Pero es que no es sólamente eso. Es que además la gente, esa misma con la que te cruzas por la calle, esa misma que a mí me parece maravillosa, que me encanta observar en toda su hermosura y eso que nunca he tocado nada parecido al LSD, esa misma gente no sólo consume esa información sesgada, sino que además la convierte en su propio pensamiento y la defienden y la usan como arma.
Pero, ¿tan difícil resulta que uno mismo se plantee las situaciones, que se pare a pensar durante al menos cinco segundos y saque sus propias conclusiones? Pues parece que sí. A mí me da igual que la gente sea de una tendencia de pensamiento u otra. Si quieres ser liberal de izquierdas, intervencionista de derechas, comunista, humanista, librepensador o estocástico si te da la gana, adelante, pero no dejes que te impongan las ideas desde ningún sitio, o lo que es peor, no cojas las ideas de otros como las tuyas sin pararte a pensar hasta dónde llegan.
¿Qué es lo que pasa cuando se hacen éstas cosas? Pues yo me he visto en situaciones de hablar con gente a la que, cuando les das dos réplicas que deberían habérselas hecho ellos mismos en algún momento, no son capaces de darte una repuesta que no sea un equivalente al infantil "pues tú más".
Pero se puede ir un paso más allá de todo ésto. ¡Es posible, existe la vida después de la muerte! ¿Cómo es ésto posible? Pues muy fácil, el proceso consiste en el archiconocido "mezclar las churras con las merinas". ¿Que cómo se hace? Fácil: se escoge un tema, se relaciona con otro y se usan los argumentos del segundo sobre el primero.
Ejemplo: Noticia del Príncipe de Asturias para la colaboración internacional.
Se coge la noticia (mal dada, como se ha visto antes, aunque no hace falta), se relaciona con el hecho de que Bill Gates te cae mal (sólo con el apellido Gates valdría para hacer ésto) y se lanza un argumento como "Pero cómo levan a dar el premio a la cooperación internacional a Bill Gates si quiere dominar el mundo con Windows, que es una mierda".
He ahí un argumento de peso. Poco importa que la Fundación de éste señor haya invertido más que toda la unión europea en erradicar la malaria en África. En vez de, por ejemplo, glosar las bondades de los demás candidatos, que seguro que las tienen, y si no no serían candidatos, se prefiere usar la inquina personal hacia Bill Gates.
Y así va éste país. ¿Dónde consigue uno la nacionalidad de otro país, o dónde se pide que te quiten la de español?
Lo malo es que aunque me defrauden así sigo pensando que la mayoría de la gente no se deja llevar tan fácilmente, quiero creer en ellos, y quiero creer en que la sociedad funciona en ese sentido.
O tal vez me equivoco.